Heredar puede convertirse en un premio de la lotería o un caramelo envenenado. Y en los últimos años parece ser que la segunda opción es muy probable, ello se debe al alto grado de deudas que poseemos los españoles como consecuencia de la crisis económicamente. El año pasado hubo 37.623 renuncias a herencias, concretamente el triple que en 2007, cuando las estadísticas del Consejo General del Notario recogían tan solo 11.048 actos de renuncia.
Las variaciones más acentuadas se produjeron en las siguientes comunidades autónomas: Andalucía, Murcia y Galicia, y las más suaves: País Vasco y Navarra.

¿Por qué se renuncia a las herencias?

Uno de los hechos más importantes es la deuda. Si los beneficiarios son sabedores de los impagos no quieren heredar deudas y hacerse cargo de ellas. Un ejemplo de ello son los préstamos hipotecarios, los cuales deben pagar los sucesoras en caso de fallecimiento del titular, salvo que exista un seguro que se haga cargo de llo.

Otro de ellos es el impuesto de sucesiones y donaciones al que están sujetas las herencias es y ha sido una de las causas de renuncia, debido a que su importe puede ser extremadamente elevado en función de donde uno viva. Las Comunidades Autónomas son competentes cuanto a las bonificaciones eventuales y reducciones, así como los requisitos para acceder a ellas. Hay que abonarlo en los seis meses posteriores al fallecimiento. Por ejemplo, Andalucía es la zona más cara tanto en términos absolutos y relativos, concretamente es 100 veces más ostentoso que en la comunidad madrileña.

Todos los notarios coinciden en que hay que renunciar cuando las deudas del fallecido tienen valor superior al patrimonio dejado, circunstancia que se dio con mucha frecuencia durante estos años de crisis. El problema reside en que los sucesores lo heredan todo, y si el activo de la herencia no es suficiente para compensar el pasivo, tendrán que responder con sus bienes personales.

Otra de las razones, pero menos común, es la renuncia por solidaridad con los otros beneficiarios. Las renuncias han aumentado también para beneficiar a otros herederos. Por ejemplo, una persona que tiene una buena posición y rechaza ser sucesor a favor de los hermanos a los que no les va tan bien”. Según el Código Civil, los hijos y descendientes son los primeros en heredar a falta de testamento. Le siguen los padres y ascendientes, después el cónyuge hasta los colaterales. En última instancia, quien hereda es el Estado.

¿Si renuncia hay vuelta atrás?

Lo que sí hay que tener bien claro es que, una vez que se decide rechazar la herencia (o aceptarla), ya no hay vuelta atrás. A diferencia de la aceptación, que se produce solo cuando el heredero empieza a comportarse como tal, sin necesidad de firmar ningún documento —por ejemplo, haciéndose cargo de una empresa heredada; ni siquiera el pago del impuesto implica aceptación—, la renuncia precisa formalizar una escritura pública ante notario. El coste ronda los 100 euros. “Hay que renunciar solo cuando se está absolutamente seguros.

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